Querida SEP, contigo o sin ti

07.02.2018

Por: Karina Navarro Morales

El 19 de septiembre del 2017, un sismo de magnitud 7.1 en la escala Richter, con epicentro en el estado de Morelos, sacudió a la Ciudad de México y algunos estados, entre ellos Puebla y el Estado de México. Casas, edificios, y escuelas sufrieron daños severos, algunos inmuebles quedaron en total destrucción. También hubo otro tipo de consecuencias, como inestabilidad económica, social y educativa, ante la incertidumbre de lo que pasaría y cómo se resolverían los daños. El sismo sacudió nuestras vidas.

Una de las muchas escuelas dañadas fue el Jardín de niños "Profesor Juan Rosas Talaveras", aunque en comparación con otras, sufrió afectaciones menores. Pero no por eso la incertidumbre y el temor estuvieron ausentes, todo lo contrario.

Este jardín de niños es de tipo público; como se rige por el calendario de 185 días, una de las novedades de la reforma educativa, la hora de salida es a la 1:30pm. El personal está conformado por una directora, que a su vez es maestra de 3er grado, más otra maestra que atiende 1ero y 2do grado. El edificio consta de dos salones, un espacio para la dirección, dos baños en la parte de atrás, un patio; todas las instalaciones están rodeadas de bardas.

Se ubica en los Reyes Acozac Tecámac, Estado de México, a un costado de la base aérea militar no. 1 de Santa Lucia, en consecuencia, los aviones sobrevuelan a una distancia cercana a la escuela, generando un ruido intenso y vibraciones en las ventanas, pero las maestras dicen "ya estamos acostumbradas al ruido y movimiento que hacen".

Y así se vivió el sismo

Así lo vivió la maestra: Brenda Itzayana Trujano Narváez de esta pequeña escuela, a cargo de primer y segundo grado. Esta es su historia.

Previamente al sismo, habíamos realizado 3 simulacros; dos la semana previa al 19 y uno ese mismo día por la mañana antes del recreo. Los pequeños mostraban haber captado las indicaciones de lo que debemos hacer en un sismo.

Y cuando ocurrió, me encontraba sentada en mi escritorio en el salón de clases, ese día los pequeños salieron a la 1 porque asistiríamos a un curso la directora y yo, pero algunos padres de familia llegaron tarde a recoger a sus pequeños por lo que estaba esperando. Un problema que ocurre en el salón es que la puerta se atora si está bien cerrada, por fortuna la puerta se encontraba entreabierta.

Al momento que ocurrió el sismo pensé que había pasado un avión porque las ventanas retumbaban; sin embargo, noté que no se trataba de eso, sino que estaba temblando, lo primero que hice fue reaccionar por los pequeños y les dije que teníamos que salir del salón porque estaba temblando, y nos dirigimos a la zona de seguridad de la escuela para no correr peligro. No tuve miedo al instante, solo me encontraba nerviosa, pero mi preocupación y ocupación eran los pequeños y mi familia; creo que puse mi angustia en terceras personas y no en mí. Sin embargo, traté de demostrar valor para que los pequeños no se asustaran; solamente una niña lloró porque su mamá no llegaba por ella. Algunos padres de familia llegaron preocupados por sus pequeños, otros no habían sentido que tembló, y cuando todos los pequeños se habían ido, la directora y yo empezamos a revisar la escuela.

Encontramos algunas grietas en los dos salones, en el baño de las niñas y en dos bardas, en el baño de los niños se levantó el yeso y se encontraron dos bardas dañadas, se tomó foto de todo el daño y enseguida la directora se comunicó con la supervisora, pero esto tardó un tiempo, ya que no la localizaba. Después dio la indicación de que se revisara la escuela y se tomaran fotografías, tal como ya se había realizado. La directora enseguida se comunicó con protección civil para comentar la situación en la cual se encontraba la escuela, sin embargo, le respondieron que irían a revisar, pero que primero le darían prioridad a otras situaciones más graves que se presentaban en la ciudad de México.

Imagen de la barda perimetral que sufrió daños en el jardín de niños Profesor Juan Rosas Talaveras

El incierto regreso

Al día siguiente no hubo clases, en el transcurso de la semana yo me comunicaba con la directora para saber si ya regresaríamos a la escuela; sin embargo, hubo días en que camino a la escuela, la directora me hacía regresar a casa porque me comunicaba que no había clases. Y fue hasta la semana siguiente, el miércoles que regresamos a clases, pero fue porque la directora se estuvo movilizando para que fuera rápido.

La directora tuvo que ir a protección civil para ver que podía hacer, en protección civil solo le decían que tenía que esperar pero que sí irían a la escuela. La supervisora no le daba mucha información, pero la directora siguió movilizando y presionando a protección civil. El lunes después del sismo, por fin se presentó protección civil en la escuela, haciendo un breve recorrido en toda la instalación para observar los daños. Al día siguiente, la directora acudió a protección civil para preguntar sobre la situación del plantel; le hicieron preguntas de cómo se encontraba la escuela y mostró las fotografías para corroborar los hechos y así otorgarle el dictamen.

El miércoles 27 de septiembre, nos presentamos en la escuela con el dictamen que nos otorgó protección civil, el cual mencionaba que se encontraba en condiciones para regresar a clases, pero el dictamen no venía por parte de la SEP. A los padres de familia se les informó la situación, la directora argumentó que era posible que la barda perimetral junto de la puerta de la salida se cayera, pero dentro de las aulas no había nada grave y dejó en manos de los padres, la decisión de dejar a los pequeños o no; se hizo una votación y la mayoría de los votos fue a favor de quedarse en clases. Los padres de familia firmaron un oficio donde estaban de acuerdo que sus hijos regresaran a la escuela y ese mismo día se reanudaron clases. Con el dictamen, se sentían seguros y con eso se conformaban.

Considero que los padres tomaron esa decisión para que los pequeños se quedaran, sin realmente importarles y preocuparse por la situación. Aunque también los padres de familia dieron la recomendación para que se llevara a un especialista y revisara la escuela, porque insisto, ni la directora ni yo, conocíamos la situación y condiciones de la escuela, y protección civil no revisó a detalle.

Al día siguiente la directora les recalcó a los padres que se tenía que tener el dictamen por parte de SEP y tenían que aparecer en la lista publicada en la página oficial de escuelas que reanudaban actividades, aclarando que el dictamen que se tenía no era válido y tenían que esperar. Los padres de familia no estuvieron de acuerdo con lo que la directora les menciono, insistían en que se quedaran los pequeños, pero la directora dijo que lo sentía mucho y esas eran las indicaciones. Ese mismo día nos quedamos la directora y yo en la escuela a comentar lo que sucedía. Después de un tiempo los padres de familia regresaron con el especialista para que revisara la escuela. El especialista mencionó que una de las bardas era peligrosa y los demás salones se encontraban en buen estado.

Barda perimetral peligrosa en el jardín de niños Profesor Juan Rosas Talaveras

El viernes no asistieron los pequeños porque tuvimos consejo técnico, fue entonces hasta el lunes 2 de octubre cuando la directora les explicó a todos los padres de familia que ya algunos habían llevado a un especialista a revisar la escuela y mencionó que una de las bardas es peligrosa, además él dictamen emitido por la SEP, ya se tenía; ya que la directora le dio a la supervisora el dictamen que protección civil le había dado y solo respaldaron el dictamen anterior. Así que a partir de ese día y por decisión de los padres de familia se regularon las clases normales.

¿Cuándo tendremos un recreo normal?

Ya se reanudaron las clases, pero con guardias de padres de familia a la hora del recreo. Se llegó al acuerdo con ellos, que iría uno por grado en la hora del recreo. No conformes, pero por querer que regresaran a la escuela, aceptaron para tratar de estar al pendiente de que los pequeños que no se acerquen a la barda y tenerlos un poco más controlados.

Aunque reanudamos clases, aún no se presentaron todos los inscritos, un día iban unos mientras que otro día otros y así sucesivamente durante la semana del regreso. No quedó más que trabajar y buscar material para que durante esa semana se vieran temas relacionados con lo que había sucedido del temblor.

En cuanto a mí, personalmente al no sentir miedo en el instante que tembló, creo que el impacto y las emociones se quedaron resguardadas, ya que en varias ocasiones me pasó que sentía que estaba temblando en la escuela, incluso hubo noches en las que no dormí bien porque despertaba pensando que estaba temblando. El abordar el tema durante la semana que regresamos, en lo personal me ayudó para enfrentar ese temor que tenía del temblor. Y una de las dinámicas que realizamos en el salón de clases fue decir a los pequeños ¡Esta temblando! Y salimos a la zona de seguridad, controlando nuestras emociones y tratando de hacerlo en el menor tiempo posible para evitar daños.

En efecto, las guardias de los padres de familia funcionaron al principio, porque después los pequeños entendieron que no debían acercarse a la zona donde la barda es peligrosa. Después, como se percataron los padres de familia que ya no era necesario hacer las guardias, dejaron de asistir; junto con la directora, buscaron soluciones para resolver el problema de una barda peligrosa.

¿Con la SEP? Mejor sin ella

La directora decía que se le pidiera un subsidio a la SEP para la reconstrucción de la barda, pero el especialista (de Protección Civil), les comentó que tardaría mucho para que les respondieran y sobre todo que les dieran el subsidio. La mayoría de los padres de familia quieren un bienestar para sus hijos dentro de la escuela, así que buscaron cotizaciones para saber en cuánto saldría el reparar esa barda.

Afortunadamente, un familiar de una pequeña se propuso para realizar el trabajo de reconstrucción, mencionando que no cobraría lo que es, puesto que la escuela es servicio para la comunidad y mantenerla en buenas condiciones es lo principal. Solo se tendría que generar recurso para el material y mano de obra, así que los padres de familia deberían de aportar un ingreso para ello, sin embargo, no todos estuvieron de acuerdo.

La directora, padres de familia y yo, nos dimos a la tarea de realizar kermes el día 1 de noviembre para toda la comunidad, no solo los de la escuela. Los padres de familia aportaron todos los insumos para vender ese día, y el dinero que se generara, que fue un aproximado de $3,000, sería para el material de reconstrucción.

No necesariamente se debe tirar la barda por completo y volver hacer otra, solo es cuestión de quitar la pintura, el yeso y poner sobre el ladrillo una malla para fortalecer y volver a poner yeso y pintura. Así quedará sin ningún daño o riesgo para los pequeños. Se tiene pensado que se realicen otras actividades como kermes y otras, para generar más ingresos y cubrir todos los gastos.

No necesariamente se debe tirar la barda por completo y volver hacer otra, solo es cuestión de quitar la pintura, el yeso y poner sobre el ladrillo una malla para fortalecer y volver a poner yeso y pintura. Así quedará sin ningún daño o riesgo para los pequeños. Se tiene pensado que se realicen otras actividades como kermes y otras, para generar más ingresos y cubrir todos los gastos.

Supongo que los pequeños se sienten invadidos en la hora de su esparcimiento recreativo, por lo que no tienen un recreo como antes del sismo. Para mí el ser docente me ha llevado a sobreponerme ante toda situación que afecte a los pequeños, primero están ellos. En esta experiencia que tuve sobre lo ocurrido el día 19 de septiembre, no me importaba más que salvar a todos los pequeños porque son importantes, aunque sean solo mis alumnos.

Colofón

Ni el personal de la escuela ni los padres de familia, exigieron respuestas a la SEP para reparar la barda dañada; por su cuenta decidieron resolver el problema. Si bien el daño que sufrió la escuela fue leve en comparación con otras, la iniciativa de asumir la responsabilidad de la reparación podría considerarse como expresión de esa autonomía de gestión de la escuela que tanto promueve la reforma educativa. Ninguna autoridad educativa vino a la comunidad a decir qué era lo que se tenía que hacer, mucho menos a ofrecer apoyo; desde la supervisión, tampoco hubo respuestas. Los padres parecen estar ya bien encauzados hacia la búsqueda de soluciones a problemas de infraestructura o carencias materiales; así lo evidencia la realización de actividades para generar el recurso financiero y cubrir los gastos necesarios para la reparación de los daños. Ciertamente, la reconstrucción de la barda no será rápida, pero padres de familia, directora y docente, junto con la comunidad, decidieron resolver el problema post sismo del jardín de niños Profesor Juan Rosas Talavera, sin involucrar a la SEP. ¿En cuántas escuelas no ocurrió esto mismo?

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